Este es un caso de medios sociales donde se puede apreciar como los tiempos cambiaron para la comunicación de las compañías, en este caso, le tocó a los Record Guiness, y la historia es la siguiente:
Hace unos días encontré un blog en ingles que me pareció divertido por su contenido humorístico, ya que hacen burla de todas aquellas situaciones o cosas que ”reprueban” o ”fracasan” y por ende son objeto de broma. Se llama ”Fail Blog”, y entre muchas de sus ”reprobaciones”, el 8 de julio incluyeron una sobre los Record Guiness, en la que ellos muestran la mayor marca de muertos en un atentado terrorista e invitan a quienes lo estén viendo a batir dicho record. El caso aparenta ser un hecho gracioso menor ya que al parecer ninguno se dio cuenta de esto y el blog lo tomó como un objeto de burla. Lo curioso es lo que ocurrió luego.
Al enterarse de lo que el blog había publicado, la entidad que maneja la marca de los records intimó al blog a que desistiera de publicar contenido de su sitio, ya que estaba infringiendo propiedad de la marca al hacer uso del logo. La respuesta del blog no se hizo esperar: conteniendose la ira, el blogero le respondió que tiene derecho a realizar la publicación de su ”reprobación”, y que de acuerdo a su solicitud, borrarían el logo aunque publicarían la carta en la que los intiman para que toda su audiencia se enterara de como ellos habían, una vez más, reprobado.
Es imposible no cometer el error sino se acepta antes una máxima esencial de la comunicación en los tiempos modernos: cambio.
Hoy todo lo que acontece en el mundo puede salir publicado en cuestión de minutos en algún blog a la vez que se corre la voz (o más bien los mensajes) en las diversas redes sociales, produciendo en consecuencia el ciclo vicioso donde más blogs reproducen la noticia y más gente la comenta en sitios hasta que llega a las cadenas de noticias internacionales que la traducen en varios idiomas y voila! El mundo se enteró de la noticia del pueblo.
Ya lo vimos en el caso de estudio de Los Muebles de Fedex: Combatir legalmente estas situaciones no llevan a nada más que a una republicación viral del caso por toda la internet. En este caso, Guinness debiera aceptar su error y corregirlo, agradeciendole al blog por hacerles notar el error en vez de intimarlos.
Un error más que vuelve a demostrar como la compañías deben cambiar su forma de comunicación con el mundo que las rodea.









